Microsoft está a punto de embarcarse en una de las apuestas comerciales más importantes de su historia.
El mercado de las computadoras personales se encuentra en pleno derrumbe y los ejecutivos de la compañía de software la semana pasada expresaron un profundo pesimismo sobre las perspectivas para el resto de este año.
Ese desánimo es comprensible. El jueves Microsoft informó una caída interanual de su facturación, la primera de su historia, producto de la severa desaceleración económica. La cantidad de computadoras personales tradicionales vendidas en todo el mundo durante el primer trimestre disminuyó entre 15% y 17%, según estimaciones de la compañía.
Sin embargo, la empresa también anunció que sigue adelante con la idea de lanzar este año la próxima versión del sistema operativo Windows. Dada la poca aceptación de su predecesor, Windows Vista, la llegada del Windows 7 es considerada vital para reconstruir la confianza en el software de bandera de Microsoft.
La decisión de continuar pese a estas graves condiciones, tal como admitió Chris Liddell, director financiero, es sumamente contracíclica.
La mayoría de los analistas aseguran que Microsoft hace bien en introducir su nuevo producto en medio de la recesión. La compañía simplemente no puede darse el lujo de tener otra prolongada demora como la que afectó al Vista, señaló Sarah Friar, analista del sector de software en Goldman Sachs: “Fue un gran error tomarse cinco años y ofrecer un producto malo”. Si no hiciera el lanzamiento, se quejarían las grandes empresas que pagan una suscripción anual por Windows en vez de simplemente pagar cuando compran versiones nuevas, y que ahora representan 20% de los ingresos, agregó.
La llegada de Windows 7 este año probablemente también sea lo único que atraiga consumidores a los comercios y que defina si su gasto discrecional grande de este año va a ser una heladera o una computadora, explicó Rob Enderle, analista de tecnología independiente.
Al igual que un creciente número de otros observadores, él cree que las PC con Windows 7 podrían llegar a los negocios a partir de septiembre, si bien otros calculan que será dos meses después. Sin embargo, la mayoría de las compañías simplemente no tienen dinero para comprar PC nuevas y es probable que tampoco estén en condiciones de hacerlo el año próximo, agregó.
Lo que profundiza el aprieto por el que está pasando Microsoft es el fenómeno de las netbooks. La buena noticia para Microsoft es que era equivocada la anterior idea de que muchas netbooks podrían correr sistemas operativos alternativos y ahora prácticamente todas vienen con Windows.
La mala noticia es que Microsoft gana poca plata con el software. Las máquinas, que según Friar podrían representar 20% de todas las ventas de PC el año próximo, actualmente corren el viejo Windows XP, que es mucho más barato que el Vista.
La compañía ahora está preparando una versión “starter” más barata de Windows 7 para netbooks que sólo les permite correr una limitada cantidad de aplicaciones simultáneamente, con la esperanza de que eso aliente a los usuarios a comprar la edición premium.